Praxis Digital


Los Robots no tienen a Dios en el corazón – Arturo Aldunate Phillips (1902-1985)

Hace unos días me tope con una feria de libros usados ubicada en una calle importante de la ciudad donde vivo. No mucho me llamo la atención. Sin embargo, uno de los puestos exhibía una cantidad no mínima de folletos y libros de edición chilena anteriores a 1965, ediciones que hace algunos años llaman especialmente mi atención.  Entre estos divise un libro que desconocía  pero que sospechaba  trataba sobre cibernética: Los Robots no tienen a Dios en el corazón de Arturo Aldunate Phillips; en el peor de los casos pensé en una apología creyente para un mundo tecnofilo. Bueno, comencé a revisar y note que era una edición chilena, que era un libro de divulgación tecno científica, que su tema era la cibernética, además de unas cuantas ilustraciones, de las cuales llamo especialmente mi atención una fotografía donde aparece el autor junto a  Norbert Wiener, quien parecía estar junto a uno de sus mejores amigos.

Al llegar a mi casa, trate de subsanar mí sorprendida ignorancia a través de Internet y me he encontrado con la siguiente información, que he tomado del portal memoria chilena:


Todos mis libros son, en realidad, uno sólo, continuación, uno del otro

Arturo Aldunate Phillips fue un hombre versátil: ingeniero, estudioso de la ciencia, ensayista, poeta, profesor, deportista, un conocedor de varios idiomas, en resumen un gran investigador de todas las disciplinas del saber. Quienes conocieron a este intelectual, nacido el 9 de febrero de 1902 en Santiago, destacaron en él su inmenso interés por las ciencias, las matemáticas y también la literatura, tres campos del conocimiento que supo combinar muy bien para la producción de su obra.

Su inclinación por las letras comenzó en el Instituto Nacional, cuando su profesor Samuel Lillo le hizo leer la mayoría de los clásicos españoles. Una vez egresado, sin embargo, decidió seguir la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Chile, orientando así su camino hacia el mundo de las matemáticas. No obstante, siguió cultivando su pasión por la lectura y en 1921 publicó su primer libro, un conjunto de poemas que tituló Era una sirena.

Tras esta primera publicación, Aldunate Phillips trabajó como ingeniero asesor en numerosas compañías industriales. En esta misma área lanzó un libro sobre economía en 1934: El problema de las utilidades y de la crisis económica actual. Dos años después, para sorpresa de todos, dictó una conferencia sobre Pablo Neruda, en un tiempo que no se habían efectuado aún estudios sobre este poeta. Tan exitosa fue la acogida de la conferencia, que la editorial Nascimento la publicó en formato de ensayo. Posteriormente, en 1937, dictó otra conferencia en la Universidad de Chile, esta vez sobre Federico García Lorca.

Por mucho tiempo, Aldunate Phillips fue reconocido como un destacado ingeniero y para muchos era desconocida su faceta de escritor. Sus libros, además, trataban casi exclusivamente temas científicos y de ingeniería. Sin embargo, paulatinamente fue proyectando su interés tanto literario como científico en el género ensayístico. Así en 1940 dio a conocer un libro muy adelantado para su época, Matemática y poesía: ensayo y entusiasmo, donde intentó relacionar esas dos áreas supuestamente antagónicas. En los años siguientes publicó libros sobre materia política y económica: Estados Unidos: gran aventura del hombre (1943) y Un pueblo en busca de su destino: Chile, país industrial (1947).

Desde 1953, decididamente se concentró en la escritura científica humanista. Ese año presentó Al encuentro del hombre, un ensayo de tendencia más filosófica, donde efectuó un análisis del destino del hombre. Luego, en 1958, escribió Quinta Dimensión, un texto revisado y más completo sobre la misma temática.

En los años siguientes fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua y correspondiente de la Real Academia española. Asimismo, fue designado miembro de la Asociación de Escritores Científicos.

En 1964, publicó Los robots no tienen a Dios en el corazón, por el que obtuvo el Premio Atenea de la Universidad de Concepción. Los siguientes años fueron muy prolíficos, en los que editó de manera sucesiva numerosos libros de ciencia. En 1976, fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura. En ese momento se encontraba enfermo y a punto de perder completamente la vista. En 1981, publicó su último libro de humanismo científico: Luz, sombra de Dios: por la ciencia hacia el creador del universo. Falleció el 24 de junio de 1985.


Facebook Twitter More...

Anuncios

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: