Praxis Digital


Utopías. Pobre Martín, pobre miseria (Volante Tanax, Chile, 1988)

En la página web criticasocial.cl, sitio que contiene parte del trabajo editorial y critico del chileno Rodrigo Vicuña Navarro, exactamente donde se ubican los materiales rotulados como “Ediciones Naufragio”, entre los que podemos contar su traducción de “La sociedad del espectáculo” (Guy Debord),  se encuentra una publicación de apenas dos contundentes páginas llamada TANAX  (Volante irregular sin filtro anti cultural). Fechada en diciembre de 1988 en Santiago de Chile y orientada hacia la critica radical de la contingencia de su época, es testimonio de una perspectiva beligerante y refinada frente a la realidad capitalista, odiosa, irreductible, sarcástica y despectiva de esta sociedad y sus apologistas. Entre los interpelados por el volante se encuentra el acreditado y posmodernisimo filósofo Martín Hopenhayn.

A Hopenhayn, la primera vez que lo vi fue en un coloquio sobre Nietzsche realizado en la Universidad de Valparaíso, a eso de mediados de los 90’s.  Un conferencista académico bastante seguro de sí mismo como  recuerdo, muy sagaz en su discurso.  Luego he leído un ensayo de su autoría llamado “Largo viaje de un rockero ilustrado: la mezcla Morrison” (1991), un irritante ensayo escrito a propósito de la película “The Doors”, publicado en uno de los principales órganos intelectuales de la clase dirigente chilena, la revista de “Estudios Públicos” (nº 48, primavera de 1992). Datos evocadores de un periodo traumático, en que los jovencitos hijos de la burguesía complaciente así como los hastiados desclasados de un proletariado que aún podía dignarse de reconocerse como tal, se uniformaban con la melena y chaquetón estilo Jim Morrison, entusiasmados por la poesía, una vida hippie y buena onda.  No creo atingente culpar a Jim, pero da lo mismo. Para otros fue un periodo conflictivo, ácido, nebuloso, poéticamente oscuro si es que se puede pensar que tenía alguna poesía.

Jim

Para seguir con Martín, lo calificábamos de acreditado porque su currículum incluye estudios en la Universidad de Chile, en la Universidad de Buenos Aires y en París, donde hizo una tesis sobre Nietzsche bajo la dirección de nada más ni nada menos que Gilles Deleuze. El caso es que TANAX se hace cargo de Hopenhayn y me pareció oportuno resucitar este documento porque, más que querer colaborar en una campaña de desprestigio de Hopenhayn, creo que puede leerse como un ajuste de cuentas con cierto estereotipo del intelectual contemporáneo.


Utopías. Pobre Martín, pobre miseria (Volante Tanax, Chile, 1988)

Martín

En el suplemento literario de La Epoca del 27-11-88 el señor Martín Hopenhayn nos presenta sus relecturas de las utopías, especialmente las del Renacimiento (Campanella y Moro). De éstas nos dice: “el tiempo, de la utopía es el presente y su reverso”. Para explicar la diferencia entre utopía y realidad, agrega: “La brecha está entonces dada por el espacio; es en algún lugar remoto donde se monta el escenario de la sociedad ideal”. La perspicacia didáctica de sus relecturas no va más lejos. Nuestro hombre está ansioso y apurado. Quisiera borrar la brecha y entrar de golpe en la utopía. Las utopías cerradas, sin embargo, como las de Platón, no le gustan, son poco democráticas, de las utopías abiertas se desconfía, son demasiado moralizantes. Sus exigencias son fuertes y lo paralizan, pero la calentura no para y por fin se decide: la utopía es lo urbano porque lo urbano es la metamorfosis de lo femenino. Con esto ya se va calmando y puede desahogarse. “He aquí lo que buscaba, ni más ni menos”.


Después del coito el ejecutivo dinámico se queda triste. El señor Hopenhayn parece haber encontrado la solución pues, después de su copulación mental él queda muy contento. Pero no nos dice si es a causa del placer de revolcarse en las carnes de sus “arquetipos” abstractos o por la economía reflexiva que estos frotes te procuran.


Las sociedades modernas, que se presentan como una inmensa acumulación espectacular de mercancías, son el resultado no menos inmenso y total de la transformación unilateral del tiempo en espacio. La inmanencia y el concepto de esta utopía concreta realizada, se  expresan autoreflexivamente en la duración. El lenguaje, de la misma manera y como paradigma de esta materialidad de las ideas, es la utopía concreta de la conciencia en cuyo presente perpetuo la totalidad de la vida substancial se mantiene diferida.


Se comprende que este Martín, panegirista de la utopía inmanente y parodista de la inversión del genitivo, se promueva también en Número Quebrado, revista de crítica solamente literaria.


Concluyamos con unas palabras del amigo de Sir Thomas Moro y autor de Moriae Encomium: “Admiro la delicadeza de los oídos de este tiempo que no admiten más que un lenguaje sobrecargado de solemnes lisonjas”.

http://www.criticasocial.cl/pdfarchi/Tanax.pdf


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