Praxis Digital


¡El Capitalismo fracasó! ¿ Y la salida? La salida no puede ser sino consciente.

Foro Transnacional de la Emancipación Humana

Un colapso amenaza el mundo – el colapso del capitalismo.
La causa de ese fracaso ha sido captada, y su crisis ha sido anunciada por la crítica radical.
Hoy, una teoría crítica radical renovada reclama un ambiente favorable a lo pensar y a lo actuar emancipatorios.
Para pensar, debatir y enfrentar este desafío, estás invitado(a) para un foro trasnacional. Un foro que pretende encarar el fundamento lógico del sistema, su desarrollo en el tiempo histórico y su barrera mundialmente presentada por la crisis actual – el Foro Transnacional de la Emancipación Humana.

Un foro que tiene como eje la revolución teórica de la crítica radical del valor-disociación. Un foro que va a desencadenar el proceso de construcción de un movimiento social de emancipación que transcienda el sistema productor de mercancías e estrene una nueva revolución social. Un foro que posibilite el encuentro de lo impensable con lo imposible para que traspasemos la historia de las relaciones fetichistas. Un foro que tiene como objetivo la conquista de la sociedad de la emancipación humana.
Sin embargo hay un obstáculo casi intraspasable a este proyecto de emancipación – la abstracción real del valor-disociación que se constituye como una matriz apriórica bajo la cual el ser humano sometido no sabe, pelo lo hace.
Lo casi intraspasable está en el hecho de que la forma social de abstracción real del valor es común a las clases sociales y la causa del conflicto de sus intereses. Dicha forma es fetichista porque constituye una estructura sin sujeto por detrás de las espaldas de los que están inseridos. En esta estructura, las personas humanas se someten al eterno proceso automático de la transformación de la energía humana abstracta en dinero.
El casi intraspasable está en el hecho de que la forma social de abstracción real del valor deviene de su determinación esencial lógica junto con la disociación sexualmente determinada. Esa disociación de los momentos de reproducción social material, socio-síquica y cultural-simbólica no se vincula directamente a la valoración del valor. Con todo, esa disociación surge como aspecto esencial alargado, transversal a todas las esferas, porque está ubicada en el plano de la lógica básica o de la propia matriz.
El mantenimiento de esa irracionalidad ha atravesado el tiempo y se ha convertido en una amenaza a la humanidad y a la naturaleza. ¿Por qué? Porque el valor-disociación, que sucedió otras relaciones sociales fetichistas y que constituye el fundamento de la sociedad capitalista, ha atingido su límite con la tercera revolución industrial. En ella, el capitalismo, mediante la microelectrónica, ha tornado obsoleto, por primera vez, el trabajo. Al tornar obsoleto el trabajo, ha tornado obsoleta la sociedad capitalista con todos sus fundamentos. Con eso, el sueño de acabar con el masoquismo histórico ya puede anunciarse.
En la época de la implantación y expansión de la sociedad del trabajo, esa abstracción real del valor-disociación instaló una dinámica de valoración del dinero sin precedentes en la historia de la humanidad. Disoció a hombres y mujeres. Tornó visible su apariencia. Ocultó su esencia. Superó todos los obstáculos. Provocó una inversión de la realidad. Hizo de la disputa entre la economía y la política una de las fuentes principales de las guerras, luchas y antagonismos ideológicos de la modernidad. Creó una situación y una oposición políticas que se han puesto para administrar crisis pasajeras y cíclicas del sistema. Originó una izquierda que, fundamentada en la lucha de clases, insistía en modernizar esa sociedad de horror y, tras su revolución, su modernización constituyó un horror de sociedad.
Una sociedad que, por consecuencia del fetichismo de esta abstracción real del valor-disociación, no tiene conciencia de si misma, no decide libremente, no utiliza sus potencialidades, no consigue organizar directamente su propia forma de socialización.
Una sociedad que a través de la política, Estado, mercado, dinero, mercancía, trabajo, economía, derecho, etc. se somete al dominio de ese fetichismo. Un fetichismo que representa el trabajo y se expresa en el dinero. Un fetichismo que tiene poder sobre todos los miembros de esa sociedad. Un fetichismo que pone las relaciones entre las personas como las relaciones entre las mercancías y de las mercancías.
Una sociedad que canta las mercancías y sus pasiones y para la cual esa abstracción real es una obviedad axiomática, un plan de fondo tácito, una ley natural, ontológica y eterna de la existencia humana y cuya no está permitida poner en cuestión.
Hoy, esa abstracción real del valor-disociación se ha encauzado en todas las bases de la sociedad. Ha impregnado todos sus aspectos. Se ha apoderado de la mente, del cuerpo y del alma del ser humano. Ha convertido todo en mercancía. Vive en la inconciencia humana y la envuelve en un irracionalismo de creencias. Reina a través de la servidumbre voluntaria. Alarga la mutilación de la sociedad. Deja mezquina la creatividad y disemina la esquizofrenia. Amplía el patriarcalismo, el machismo, el racismo, el prejuicio, la discriminación, el antisemitismo. Reproduce el nacionalismo, la xenofobia, la homofobia, el fundamentalismo, el terrorismo. Alimenta el estupro, la prostitución, la censura, la tortura, la explotación. Disemina el desempleo, la exclusión, la persecución, la opresión, la muerte. Incentiva las guerras. Propaga la violencia. Destruye la naturaleza. Instala la barbarie. Ahora, la situación y la oposición políticas se ponen como administradoras de la crisis de la frontera histórica del sistema productor de mercancías. Con eso, transforman sus administraciones en actos de barbarie. Por supuesto, cuando el capitalismo se depara con su barrera histórica, el resultado es el asesinato de la humanidad y del planeta.
Imaginar la superación de este asesinato es reflexionar sobre la superación no sólo de nuestra época, sino de la historia de las relaciones de fetiche en general. El fetichismo nos persigue desde los primordios de la humanidad. A causa de eso, nuestra historia es la historia de las relaciones fetichistas. Es necesario decir, no solamente la historia contemporánea. Por más distintas que las relaciones sociales hayan sido en la historia de las sociedades hasta entonces existentes, una conclusión se impone: todas ellas fueron conducidas por medios fetichistas. Nunca han existido, por tanto, sociedades autoconcientes que pudiesen decidir libremente sobre el empleo de sus posibilidades. El moderno sistema de producción de mercancías representa, solamente, la última forma social de la dinámica ciega del fetichismo.
El mundo capitalismo pasa, entonces, a partir de ahora, a dimensionarse como una etapa pasajera en la historia de la humanidad. Y los lazos de sangre, el totemismo, la propiedad del suelo y el valor pasan a considerarse como etapas más largas del proceso a través de lo cual el ser humano se ha despegado de la naturaleza, tornándose un ser relativamente conciente con relación a la primera naturaleza, pero no todavía con relación a la segunda naturaleza, que es su propia conexión social creada por él mismo.
Con eso, se deja evidente la respuesta para la verdadera dimensión de la crisis mundial en el siglo XXI. Se trata de la superación no sólo de la historia capitalista, sino de la historia existente hasta entonces. No sólo la era de la Guerra Fría ha llegado al fin. Ha llegado al fin también la historia mundial de la modernización. No sólo esa historia específicamente moderna, pero la historia mundial de las relaciones de fetiche en general. Ahora, el moderno sistema de producción de mercancías llega a su barrera histórica y expone su fracaso. Un colapso histórico del sistema con todas sus relaciones sociales correspondientes que se manifiesta como colapso financiero, colapso ecológico, colapso de la sociedad del trabajo, colapso de la política y Estado nacional, colapso de las relaciones entre los sexos, colapso…
¿ Es posible que superemos esa abstracción real del valor-disociación? ¿Es posible que vayamos para más allá del sistema productor de mercancías? ¿Es posible que construyamos una sociedad sin fetiches, la sociedad de la emancipación humana?
Esta posibilidad está directamente relacionada a la descubierta de la esencia o sustancia de categoría con su disociación sexual de la formación histórica de las sociedades capitalista y socialista. Antes, ese enigma permaneció y hoy aún permanece por ser reflejado y también criticado. Por eso, la emancipación sólo puede ser conciente. La crisis y el colapso, en cambio, ocurren en un proceso inconciente de desarrollo objetivado.
Desde ahí que los seres humanos podrían emanciparse sin que entrase el capitalismo en colapso. La convocatoria para esta gran realización histórica, sin embargo, no ha recibido un llamamiento transnacional a la altura de sus desafíos. Hoy, el capitalismo entra en colapso y los seres humanos aún no se han emancipado. El resultado de eso es que estamos caminando para el autoaniquilamiento de la humanidad o la barbarie. Esta situación se va dibujando delante nuestros ojos. Hasta entonces no había también ningún llamamiento trasnacional para que superásemos esa catástrofe. Pero, encarar y responder a estos desafíos se pone inevitable. En ese sentido, es urgente que construyamos un ambiente favorable para lo pensar y lo actuar emancipatorios.
Ese es el objetivo del Forum Transnacional de la emancipación humana. La idea se su realización, presentada en un debate acerca de la naturaleza de la crisis actual, en el Forum Social Mundial/2009, en Belém, contó con la adhesión de un expresivo contingente de personas que participaban de una acalorada discusión sobre la recuperación de la crisis. En este espacio, fue debatida la urgente superación de la parálisis del pensamiento moderno y pos-moderno y construcción de un nuevo movimiento de transformación de toda la sociedad capaz de salir de la inmanencia y traspasar el sistema productor de mercancías.
Todos(as) los que allí estaban asumieron, embasados en ese compromiso, la organización del foro para el año 2010 en Fortaleza, Ceará.
Con base en esta decisión y en contacto con interesados(as) en Brasil y en otros países, estamos transmitiendo a ti la convocatoria transnacional del foro para que juntos podamos encarar el dormitorio prohibido, poner abajo su puerta, lujuriar su interior y revelar sus secretos.
Por fin, cuando lo impensable descubre y lo imposible supera al invisible fundamento no sólo del capitalismo con sus categorías que lo fundamentan y disociación sexual, sino el sujeto y sus aventuras, nace la sociedad de la emancipación humana.
¡ Fuerte abrazo!


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